¿Lograr un consumo eficaz de la energía?

Conseguir un consumo eficaz de la energía es algo más que reducir el gasto. En los últimos 100 años hemos consumido la mitad de las reservas totales de hidrocarburos que la naturaleza tardó millones de años en crear. Es el momento de que cada ciudadano ponga los medios para lograr esa eficacia.

  • Un edificio será más eficiente energéticamente cuando, consumiendo una menor cantidad de energía, mantenga las mismas prestaciones de climatización, iluminación y resto de servicios que necesitan energía.
  • Hasta un 70 por ciento de la población recicla basuras orgánicas y vidrio. En cambio, es reacia a reciclar aceite de cocinar u otra clase de productos.

En las últimas tres décadas, el consumo de energía mundial ha experimentado un aumento sin precedentes que se ha plasmado en tasas medias de crecimiento anual cercanas al 2%. Aunque este crecimiento se ha producido sin excepción en todo el planeta, ha sido de mayor intensidad en zonas como China (8,4%), Oriente Medio (5,1%) o el Sur/Sudeste Asiático (3,7%). El crecimiento acelerado de estas economías ha provocado un cambio en la estructura de la demanda energética mundial, en la que los países de la OCDE tienen un peso cada vez menor.

Estos datos son parte de los que se detallan en el informe Índice de Eficiencia  Energética, elaborado por  la Fundación Repsol y que se enmarca dentro del primer Observatorio de la Energía. El objetivo del estudio es contribuir a una mejora en el análisis, diseño y seguimiento de las políticas y medidas encaminadas a potenciar el ahorro y la eficiencia energética, así como a promover una mayor cultura de eficiencia entre los ciudadanos y las instituciones.

Este estudio técnico de eficiencia energética se complementa con el Indicador social Repsol de eficiencia energética, que analiza y valora la evolución de los ciudadanos respecto a sus conocimientos, actitudes y comportamientos en relación al ahorro y la eficiencia.

El consumo de las reservas de hidrocarburos ha iniciado una transición energética con la búsqueda de nuevas tecnologías para seguir abasteciendo la demanda de energía.

La energía ha pasado de ser un instrumento al servicio del ser humano para satisfacer sus necesidades básicas, a ser un asunto de preocupación a nivel mundial, y del que dependen en buena medida el bienestar de las generaciones venideras.

El estudio de la Fundación Repsol pretende aportar una visión nueva a partir del análisis social en relación al ahorro y la eficiencia energética. La intención es establecer un punto de referencia para el diseño de políticas y medidas encaminadas a mejorar y
promover el ahorro y la eficiencia energética de los ciudadanos.

La Comisión Europea define la eficiencia energética como la vía más directa de reducir el consumo energético manteniendo un nivel equivalente de actividad económica.

Como eficiencia energética se entiende el hecho de utilizar menos energía para obtener un mismo nivel de servicio energético. Baste como ejemplo señalar que un edificio será más eficiente energéticamente cuando, consumiendo una menor cantidad de energía, mantenga las mismas prestaciones de climatización, iluminación y resto de servicios que necesitan energía. De la misma manera, una bombilla será más eficiente energéticamente que otra, si, consumiendo una menor cantidad de electricidad, produce la misma intensidad lumínica.

COMPORTAMIENTO INDIVIDUAL
Pero en la eficiencia energética no sólo tienen que ver los cambios tecnológicos, el comportamiento individual de los consumidores es vital, y la racionalidad que aplican en el consumo de la energía vital.

Evitar consumos innecesarios o elegir el equipamiento más apropiado para reducir el coste de la energía ayuda a disminuir el consumo individual de energía sin necesidad de disminuir el nivel de bienestar, señala el informe de la Fundación Repsol.

Está demostrado que la eficiencia energética es la medida más rápida y más efectiva desde el punto de vista de coste, en la lucha contra el cambio climático y, tanto la sociedad en su conjunto como el ciudadano a nivel individual, juegan un papel decisivo.

Según los datos del estudio, la actividad que realizan con mayor frecuencia los consumidores para controlar el consumo energético es tener en cuenta si un electrodoméstico es de bajo consumo a la hora de comprarlo. De esta forma, más del 50 por ciento de los usuarios dice tomar esta medida frecuentemente o siempre.

El estudio de la Fundación Repsol constata que entre las acciones que llevan a cabo los consumidores españoles para reducir el gasto energético, tal como pone de manifiesto el estudio “Hábitos de Consumo y Cambio Climático” de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI), esta cerrar las ventanas cuando hay una fuente de calor o de frío encendida, así como apagar la calefacción (40 por ciento de los ciudadanos).

Por el contrario, es una minoría (20 por cierto) la que cambia la temperatura del agua caliente en función de la época del año o deja los electrodomésticos en stand-by. Esto último supondría alrededor de un ahorro del 15 por ciento en la factura eléctrica, además de los beneficios medioambientales.

El 84 por ciento de los ciudadanos se consideran “completamente” o “bastante” comprometidos con el ahorro del agua, si bien el 33 por ciento se muestra escéptico en cuanto a su contribución individual, en mayor grado las de más edad y menor nivel de estudios.

Quizás donde se percibe mayor colaboración es en el reciclaje de residuos. Hasta un 70 por ciento de la población recicla basuras orgánicas y vidrio. En cambio, es reacia a reciclar aceite de cocinar u otra clase de productos. Obviamente, la facilidad que existe para reciclar basuras es mucho mayor que la existente en otra clase de deshechos, como
puede ser el aceite para cocinar. La presencia de contenedores para varios tipos de basura hace muy fácil la tarea de reciclaje por parte de los ciudadanos.

El estudio concluye que se debería incluir el ahorro y la eficiencia energética en los diferentes planes de educación con el fin de desarrollar una auténtica cultura de ahorro y eficiencia energética.

El objetivo es la transformación de hábitos ya adquiridos y repetidos por los ciudadanos. En ese sentido cambiar los comportamientos de los más adultos siempre es más complicado, al llevar éstos repitiendo ciertos actos durante más tiempo que los más jóvenes.

Por ello, y todos los expertos coinciden al respecto, resulta fundamental el establecer una base sólida en niños y jóvenes, como segmento clave a tener en cuenta en el reto social de la eficiencia energética.

La educación en el ahorro y la eficiencia energética de niños y jóvenes tiene un efecto multiplicador sobre sus familiares, al poner en práctica, los primeros, todas las recomendaciones, prácticas y medidas aprendidas en su rutina escolar.

Por Mónica Luna – EFE REPORTAJES

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3 thoughts on “¿Lograr un consumo eficaz de la energía?

  1. Hola:
    Todos estamos cada vez más concienciados en disminuir el consumo energético de fuentes no renovables, pero aun queda mucho trabajo por hacer. El reciclaje debería ser incorporada a nuestra vida de forma automática, los organismos públicos ha hecho una gran labor en este respecto, pero recordemos que hasta hace unas décadas no había recogida de basuras en los pueblos, y que los contenedores de recogida selectiva, como son los de envases, no son tan numerosos como los de basura orgánica, lo que no ayuda a que en zonas rurales se fomente el reciclaje.
    Otra de las alternativas dirigidas a mejorar la eficiencia energética es incorporar a la construcción de nuestras casas paneles solares, ya que nuestro país es bastante soleado. La aportación de subvenciones por parte del Gobierno a particulares para este fin podría ayudar en gran medida.
    Un saludo.

  2. Otra idea para ahorrar energias es apagar las luces que noestamos utilizando, apagar el televisor si no lo estamos viendo, usar bombillos ahorradores etc, todo esto contribuiria al planeta y el medio ambiente

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