Arquitectura y Poder: Hitler y su “Superciudad”

La predilección de la mayoría de los dictadores de la historia por reflejar su poder a través de la arquitectura, se hace muy presente en la historia de la Alemania nazi liderada por Hitler.

Un ejemplo de esto es el Estadio Olímpico de Berlín,  se comenzó a construir en 1934 y debía estar listo en apenas 3 años, con el fin de reflejar el poderío de Alemania para los Juegos Olímpicos de 1936, albergando a 110.000 espectadores. Con una fachada inicialmente de vidrio, la obsesión de Hitler por la piedra como símbolo de permanencia en el tiempo y en clara alusión a los monumentos de la antiguedad obligaron al arquitecto del Tercer Reich Albert Speer a cambiar el vidrio por el granito.

Artículo completo en el blog Plataforma Urbana

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