El precio de sincronizarse con Europa

Ingenieros, arquitectos y profesionales de la construcción nadan en un mar de dudas a causa de la entrada en vigor de la Ley Ómnibus y el Proceso de Bolonia

Con la entrada en vigor de la Ley Ómnibus y la aplicación del Plan Bolonia, la situación de los colegios profesionales relacionados con la construcción, se ha convertido en un mar de dudas, de defensores y detractores. La nueva ley supone una reforma estructural del sector de servicios y modifica hasta 47 leyes estatales. Por su lado, en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior, las reformas educativas superiores han supuesto un incremento en el número de titulaciones.

La directiva del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea propusieron una reforma relativa a los servicios en el mercado interno. Esta reforma, presentada por la Comisión Europea el febrero de 2004, fue aprobada dos años más tarde y entró en vigor. Ahora, este cambio de modelo llega a España y la preocupación de arquitectos, ingenieros y profesionales del sector de la construcción es importante, ya que entre otras reformas, esta ley propone la supresión parcial del visado profesional y la instauración de la no obligatoriedad de la colegiación para visar proyectos. Seguridad, garantía, profesionalidad y efectividad son valores que ahora se tambalean y se pierden en un mar de dudas.

La Ley Ómnibus

La denominada “ley paraguas”, es una ley precipitada para algunos y necesaria para otros. La división de opiniones entre los colegios profesionales y los representantes de los consumidores es más que evidente. Los que hasta ahora se han encargado de dar garantías de calidad a la sociedad de los diferentes proyectos que pasaban por sus manos a través de los visados, se preguntan quien se encargará ahora de decidir si un proyecto es viable y seguro, y si el profesional que lo está haciendo es competente. Se preguntan en quien recaerá la responsabilidad civil si un proyecto afecta a la sociedad, la empresa privada, la administración, los ciudadanos… En cambio, desde la Organización de Consumidores y Usuarios de Cataluña (OCUC) entienden que el título universitario debería ser una garantía suficiente para que un arquitecto o un ingeniero puedan ejercer su profesión. Otras instituciones como la Agencia Catalana de Consumo, argumentan que la nueva normativa europea garantiza más transparencia a estos colectivos.

Nadie puede negar que la colegiación no garantiza la competencia del profesional, pero nadie puede negar que la colegiación supone un

a serie de garantías para la sociedad, entre ellas la detección de los casos de intrusismo profesional, la defensa profesional ante otros colectivos, la formación continua, la cobertura económica ante posibles demandas de responsabilidad civil y el control de que todos los profesionales acreditados ejercen la profesión correctamente evitando actuaciones poco éticas.

El visado, a parte de ser una herramienta administrativa, verifica que la persona que firma el proyecto tiene competencias para hacerlo, que tiene un título universitario y que no está sancionado o inhabilitado. Con la entrada en vigor de la Ley Ómnibus, los visados están condenados a desaparecer casi por completo, ya que un real decreto delimita qué proyectos necesitan de visado y que proyectos pueden desarrollarse sin él. La Conselleria de Justícia considera que se están invadiendo las competencias de la Generalitat en materia de colegios según el artículo 125 del Estatut d’Autonomia, pero aunque no se adapta ni a la directiva de servicios ni a la Constitución Española, según Miquel Roca, abogado, ésta supuesta inconstitucionalidad no ha frenado la llegada de este nuevo modelo, cuyos objetivos son facilitar el libre mercado y la competencia.

El Proceso de Bolonia

El 2010 fue el año previsto para la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), recogido en la Declaración de Bolonia, firmada por los ministros de educación superior de 29 países europeos el mes de junio de 1999. Este proceso de cambio de los estudios universitarios está basado en la adopción de una estructura comparable de las titulaciones europeas y en una renovación metodológica docente para incrementar la movilidad y la ocupación de los titulados universitarios europeos. Con esta reforma desaparecen los títulos de licenciados, diplomados, arquitectos, ingenieros, arquitectos técnicos e ingenieros técnicos, y en su lugar aparecen los denominados grados, master y doctorados. Los detractores de esta reforma acusan a sus promotores de querer mercantilizar el mundo universitario. Los grados ofrecen desde el curso 2008-2009 el título oficial de graduado/ada en 4 años, aunque en profesiones reguladas como la arquitectura puede variar, y la formación académica y profesional adecuada para incorporarse al mundo laboral. Los estudios de master se cursan desde el año 2006-2007 y están orientados a ofrecer una formación avanzada y especializada, y a promover la investigación. Todo esto ha provocado un giro de 360 grados en el panorama de la enseñanza superior, puesto que ahora existen más de 400 titulaciones oficiales relacionadas con la ingeniería y la arquitectura. Como deben actuar los colegios profesionales ante esta situación? Este listado interminable de titulaciones puede crear confusión entre los nuevos graduados, que tendrán que decidir en qué quieren especializarse.

Amenazas y oportunidades

El despliegue de la Ley Ómnibus para adaptar la ley de colegios profesionales estatal (Ley 2/1974) a la directiva de servicios europea, ha provocado que aparezcan en el panorama de la regulación profesional en el sector de la construcción amenazas y oportunidades. La modificación de la normativa de visados pone en peligro la calidad de los proyectos y la seguridad de las instalaciones. El intrusismo es uno de los máximos temores del sector, puesto que no será necesario pertenecer a un organismo profesional reconocido que supervise los proyectos para, por ejemplo, construir una escalera de incendios en condiciones. El modelo en el que los colegios profesionales era un referente en todos los aspectos era, además, un valor añadido para el profesional acreditado. Así que, en esta dirección, las instituciones que se han visto afectadas por la “ley paraguas”, han querido mirar hacia el futuro e intentar reorganizar la situación. Entre las oportunidades que se les presentan, hay la necesidad de incrementar el espíritu de pertinencia, potenciar los servicios para los profesionales de cada colectivo, intentar incrementar sus ingresos mediante actividades, promocionar otro tipo de visados, fomentar convenios con las administraciones o disponer de seguros de responsabilidad civil profesional, de obligado cumplimiento para los profesionales.

El proceso de Bolonia ha hecho patente la necesidad de ordenar el sector mediante un sistema de acreditación profesional adecuado y de replantearse la función de los colegios profesionales. Quizá una de las oportunidades sea posicionarse como intermediarios entre la oferta de títulos universitarios y la demanda de capacidades requeridas por las empresas mediante la formación continua, así como integrar todos los profesionales y prestar servicios a todo tipo de titulados relacionados con un mismo sector.

Los modelos europeos

Aunque este nuevo modelo defienda el libre mercado y facilite la competencia, en Europa no existe ninguna referencia, sino que además, expertos aseguran que no existe acceso al ejercicio profesional más igualitario que el que hay en España.

En los países anglosajones hay instituciones parecidas que nacieron de la voluntad de un real decreto para organizar el ejercicio de las profesiones, pero están consideradas elitistas. En Francia, los derechos de visado son muy superiores a los españoles. En Alemania, la función de los colegios profesionales la realizan las cámaras, como la Ingenieurkammer, pero en algunas de las profesiones reguladas a través de las cámaras, hay la obligación legal de llegar al grado de master para poder dirigir una instalación o una empresa del sector.

Como en todos los cambios, es necesario un periodo de análisis y reflexión, propio de las organizaciones profesionales y las universidades, que juegan un papel importante en cuanto a la representación profesional y en cuanto a la labor que desempeñan para la sociedad. La aportación de estos colectivos al tejido industrial, económico y de infraestructuras de España es fundamental. El argumento para este nuevo modelo ha sido la necesidad de alinearse con Europa, y hay que tener en cuenta que en países como Alemania, Francia, Finlandia, Italia o Reino Unido, contemplan hasta cuatro modelos diferentes relacionados con la regulación de la actividad profesional, que van desde la no regulación, hasta la regulación parcial o total. En estos países se acepta la regulación de la profesión de ingeniero, por ejemplo, en colaboración, pero no de una forma totalmente dependiente a los títulos académicos. Pero para que esto tenga consecuencias positivas en España, los expertos aseguran que es imprescindible desvincular el principio de equivalencia existente por el que título académico implica automáticamente un título profesional con atribuciones profesionales correspondientes. El paso previo seria establecer un mapa de actividades reguladas sin fisuras para detectar cuáles requieren reserva de actividad y el título profesional correspondiente. Este mapa debe ser consensuado con el gobierno por los colegios profesionales, ya que según la Ley 25/2010 es responsabilidad de estos la regulación de la profesión y la definición de los requisitos académicos, de experiencia profesional de formación continua y de los posibles avales de otos profesionales.

Las claves del Proceso de Bolonia:

  • Un sistema de grados académicos fácilmente reconocibles y comparables.
  • Un sistema basado en dos ciclos: uno orientado al mercado laborar y otro al que se accede tras superar el primero.
  • Un sistema de acumulación y transferencia de créditos
  • La movilidad de los estudiantes, docentes e investigadores
  • La cooperación
  • La dimensión europea en la enseñanza superior

+ información

Webs relacionadas
Textos relacionados
  • Seguridad, garantía, profesionalidad y efectividad son valores que ahora se tambalean y se pierden en un mar de dudas
  • Como en todos los cambios, es necesario un periodo de análisis y reflexión, propio de las organizaciones profesionales y las universidades, que juegan un papel importante en cuanto a la representación profesional y en cuanto a la labor que desempeñan para la sociedad

One thought on “El precio de sincronizarse con Europa

Comments are closed.

Top