La conferencia de Cancún

Del 29 noviembre al 10 diciembre pasados tuvo lugar la cumbre de Cancún (México).

Algunas ideas básicas sobre el resultado de la cumbre:

La negociación multilateral contra el cambio climático tiene otra oportunidad. Después del fracaso de Copenhague hace un año, la Cumbre del Clima de Cancún acabó con un acuerdo más ambicioso de lo previsible solo un día antes.

Gracias al pacto, la ONU ha hecho suyos los compromisos de limitación de emisiones de gases de efecto invernadero que los países enviaron de forma voluntaria hace un año. Esto incluye a EE UU y China, y es la primera vez que se tienen objetivos sobre el CO2 en Naciones Unidas.

El texto del acuerdo final contiene peticiones para endurecer los recortes anunciados y crear un Fondo Verde que en 2020 alcanzará los 100.000 millones de dólares al año (75.000 millones de euros) para ayudar a los países pobres.

Después de años de batallar en diversos frentes, Brasil y los países tropicales logran el reconocimiento de que tendrán ayuda internacional por no talar los bosques. Esos son los elementos positivos. Aunque hay un gran “pero”. Buena parte del texto queda sujeto a que en 2011 los países, “las partes”, decidan si quieren crear un tratado internacional vinculante o si los objetivos se quedan como voluntarios.

Naciones Unidas exige consenso -hasta ahora se había interpretado como unanimidad- pero Espinosa, la presidenta, decidió que lo que intentaba Bolivia era imponer un veto al acuerdo de los otros 193 países y aprobó los Acuerdos de Cancún.

Un aspecto fundamental es que se expone claramente que se va a trabajar tanto en el campo de la mitigación como en el de la adaptación, lo que constituye un cambio sustancial con perspectivas muy esperanzadoras de mejora de la situación.

Hay también avances relevantes en la financiación de los países ricos a los pobres, en la lucha contra la deforestación -de aplicarse el sistema puede ser el mayor acuerdo alcanzado a favor de la biodiversidad- y en el establecimiento de un sistema para controlar las emisiones de China, en el que están de acuerdo Pekín y Washington. Pero no todo es maravilloso…

El acuerdo tiene algunos problemas importantes:

Se pactó que “se deben completar los trabajos” para prorrogar Kioto “lo antes posible para que no haya una brecha entre el primer y el segundo periodo de cumplimiento”. Y si ha sido difícil lograr este acuerdo, ampliarlo y plasmarlo en algún texto jurídico parece una tarea titánica. Japón ha pospuesto durante un año su negativa a prorrogar Kioto pero eso no implica que en Durban vaya a ceder. Los compromisos de reducción de emisiones recogidos solo suponen el 60% de lo que el IPCC considera necesario para limitar la subida de la temperatura, para la que se ha fijado un límite de crecimiento de 2 grados C.

De cualquier modo, lo logrado es muy importante: se establece un programa de trabajo muy detallado que permitirá llegar a la cumbre de Durban con acuerdos muy bien definidos, sobre los que existen probabilidades mayores que nunca de aceptación.

En definitiva, se puede considerar que la cumbre ha supuesto un hito en la lucha contra el cambio climático, y aunque sigue habiendo incertidumbres, hay motivos no desdeñables para el optimismo, y sin duda la situación es mucho mejor que hace un año, exceptuando que el tiempo corre y el cambio climático también.

Desarrollo de la cumbre.

La cumbre se celebró desde el 29 noviembre hasta el 10 diciembre pasados y no fue una sola conferencia sino dos, la COP 16 y la CMP 6, además de otro conjunto de reuniones secundarias oficiales, y de otras  numerosas reuniones paralelas de diferentes organizaciones.

El trabajo realizado durante todo el año dio lugar a unos borradores muy bien elaborados y sobre los que las conferencias pudieron debatir extensamente y llegar a los acuerdos finales, que como es habitual se alcanzaron con no pequeñas tensiones y de madrugada.

Los observadores veteranos dicen que las cumbres del clima son como etapas del Tour. Después de una dura etapa alpina suele venir una de transición en la que el pelotón no se hace daño. Así, tras el descalabro de Copenhague, y cuando parecía que la Convención de Naciones Unidas estaba tocada de muerte, Cancún estaba llamada a ser una cita en la que los negociadores se lamieran las heridas.

En el tramo final y frente a un desaliento casi general, el buen hacer de la presidencia mexicana logró lo que parecía imposible: poner de acuerdo a EE UU, China, Japón, los países africanos, los pequeños Estados-isla en un texto que devolvió el protagonismo a la ONU. Solo Bolivia se opuso al texto, pero fue derrotada entre aplausos por la presidenta de la cumbre, la canciller mexicana, Patricia Espinosa. Naciones Unidas exige consenso -hasta ahora se había interpretado como unanimidad- pero Espinosa decidió que lo que intentaba Bolivia era imponer un veto al acuerdo de los otros 193 países y aprobó los Acuerdos de Cancún pese a la irritación de la delegación de Evo Morales.

Antes, el viernes por la mañana, el puzzle parecía insalvable. Japón advertía de que no firmaría ninguna prórroga del Protocolo de Kioto, cuyo primer periodo de cumplimiento expira a final de 2012.

Kioto obliga a unos 40 países a reducir sus emisiones un 5,2% en 2012 respecto a 1990. Pero ni EE UU ni China, los mayores emisores están vinculados por Kioto. El primero no lo ratificó y el primero era en 1997 un país muy en desarrollo al que no se le podían poner obligaciones. “No es una forma justa de afrontar el cambio climático”, ya que actualmente solo cubre el 27% de las emisiones del mundo, defendió el representante japonés. Pero Kioto es el tótem de los países en desarrollo y un icono para los ecologistas.

“Quieren matar Kioto y abrir la puerta a un mecanismo más flexible”, denunció el jefe de la delegación boliviana, Pablo Solón, autodenominado “portavoz de los pueblos, que hablaron en Cochabamba”, en alusión a la cumbre del clima alternativa que organizó Morales este año.

La presidencia, finalmente, logró el acuerdo al presentar un texto en el que se apunta a la prórroga de Kioto pero tampoco queda claro. El pacto afirma que “se deben completar los trabajos” para prorrogar Kioto “lo antes posible para que no haya una brecha entre el primer y el segundo periodo de cumplimiento”. Al aplicar el sistema de que si no puedes convencerlos debes confundirlos, el texto permite a Japón volver a casa sin prórroga mientras el resto del mundo entiende que se apunta hacia ella. Así se han solventado buena parte de los asuntos más espinosos: posponiendo un año el debate.

Las Naciones Unidas, en su comunicado de prensa final, destinado únicamente a los periodistas, emitido el 11 de diciembre de 2010, titulaba diciendo “La Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático en Cancún da como resultado un paquete equilibrado de decisiones, restaura la fe en proceso multilateral”

Acuerdos alcanzados.

Se está hablando habitualmente de un acuerdo, pero en realidad se trata de 11 documentos de la COP 16 y 12 de la CMP 6.

El principal es el documento “Outcome of the work of the Ad Hoc Working Group on long-term Cooperative Action under the Convention”. Se trata de un documento extenso, de 29 páginas, dividido en ocho capítulos, con 157 artículos de varios tipos, como acuerdos, renovación de acuerdos, notificaciones, sugerencias, decisiones, etc. Aunque no refleja acuerdos vinculantes fija una serie de pasos intermedios de preparación diferentes informaciones sobre la base de las cuales se continuará trabajando, que deberán presentarse entre febrero y marzo de 2011. Es un documento de alto interés, que será necesario estudiar en profundidad.

El resumen de los principales acuerdos es el siguiente:

Los objetivos de los países industrializados se reconocieron oficialmente bajo un proceso multilateral. Estos países crearán planes y estrategias de desarrollo bajo en carbono y evaluarán la mejor forma de hacerlo, incluyendo a través de mecanismos de mercado, y reportarán sus inventarios cada año.

Las acciones de los países en desarrollo para reducir las emisiones se reconocieron oficialmente en el proceso multilateral. Se establecerá un registro con el fin de relacionar y registrar las acciones de mitigación de los países en desarrollo con el financiamiento y soporte tecnológico brindado por los países industrializados. Los países en desarrollo publicarán informes del progreso logrado cada dos años.

• Las Partes reunidas en el Protocolo de Kyoto aceptan continuar con las negociaciones con el propósito de completar su trabajo y asegurar que no hay brecha alguna entre el primer periodo de compromisos y el segundo del tratado.

Los Mecanismos de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto se han reforzado para traducir más inversiones mayores y tecnología en proyectos ambientalmente seguros y sostenibles de reducción de emisiones en el mundo en desarrollo.

• Las partes lanzaron un conjunto de iniciativas e instituciones para proteger a las personas vulnerables del cambio climático y para distribuir el dinero y la tecnología que los países en desarrollo necesitan para planear y construir sus propios futuros sostenibles.

En las decisiones se incluyó también un total de 30 mil millones de dólares en financiamiento de arranque rápido proveniente de los países industrializados para apoyar la acción sobre cambio climático en los países en desarrollo hasta el año 2012 y la intención de recaudar $100 mil millones de dólares en fondos a largo plazo para 2020.

Respecto al financiamiento climático, se estableció un proceso para diseñar un Fondo Verde para el Clima bajo la Conferencia de las Partes que cuente con una junta con igual representación de los países en desarrollo y desarrollados.

Se estableció un Nuevo Marco de Adaptación de Cancún, con el objetivo de permitir una mejor planeación e implementación de los proyectos de adaptación en los países en desarrollo a través de un mayor financiamiento y soporte técnico, incluyendo un proceso claro para continuar con el trabajo en pérdidas y daños.

Los gobiernos acordaron fomentar la acción para frenar las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal en los países en desarrollo con soporte tecnológico y financiamiento.

Las Partes establecieron un mecanismo de tecnología con un Comité Ejecutivo de Tecnología, así como con el Centro y la Red de Tecnología Climática para aumentar la cooperación tecnológica para apoyar la acción sobre adaptación y mitigación.

Algunas opiniones sobre la cumbre.

De la organización.

La secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (UNCCC), la costarricense Christiana Figueres, afirmó que “se ha restablecido la confianza en que el proceso multilateral en cambio climático puede generar resultados”, y “Los países han demostrado que pueden colaborar bajo un mismo techo, alcanzar consensos en una misma causa, y que alcanzar un consenso de manera transparente e integradora ofrece oportunidades para todos”

La opinión española.

La ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, expresó su intención de lograr una reducción unilateral de la reducción de gases de efecto invernadero en el año 2020 respecto a 1990, pasando de un 20 por ciento al 30 por ciento, en el ámbito de la Unión Europea. La CEOE ha mostrado su “extrañeza” por las afirmaciones de la ministra y ha asegurado “desconocer” la existencia de una serie de estudios, realizados tanto a nivel europeo como en cada estado miembro, en los que, según Medio Ambiente, se destacaba la viabilidad de esta iniciativa para la industria europea y española.

“Por primera vez aparecen objetivos de emisiones para EE UU, China y Brasil en Naciones Unidas”, saludó la secretaria de Estado española de Cambio Climático, Teresa Ribera.

La directora general de la Oficina española del Cambio Climático, Alicia Montalvo, ha resaltado el “papel fundamental” de la Unión Europea como “facilitadora” del proceso en la Cumbre, y ha subrayado el papel “facilitador” de España en el área de la adaptación a la hora de llegar al acuerdo, que ha calificado de “satisfactorio”. En ese sentido, ha explicado que lo “más importante” es que no elimina ninguna posibilidad de cara a 2012 y “ha calmado la preocupación de los países”. A su juicio, el “éxito” de esta cumbre se ha basado en que se ha llegado a “un conjunto equilibrado de decisiones” en el que se ha reforzado “la credibilidad y el papel del multilateralismo para abordar los compromisos”.

Opiniones de otros participantes.

Para el jefe de la delegación estadounidense, Todd Stern, el valor de los documentos aprobados en Cancún es que se incorporan al marco de Naciones Unidas y amplían el contenido del acuerdo de la anterior cumbre en Copenhague. “Lo que eran poco más que ideas el año pasado, ahora han sido aprobadas y están mucho más elaboradas, y se ha podido avanzar en Cancún porque no ha habido una fijación en conseguir un acuerdo vinculante.”

“Ustedes han restaurado la confianza de la comunidad mundial en el multilateralismo y el proceso multilateral”, afirmó el ministro de Medio Ambiente de India, Jairam Ramesh.

“Algunos creían que este proceso estaba muerto, pero los países han demostrado que pueden colaborar ya avanzar hacia un acuerdo global”, apuntó el director de política de Greenpeace, Wendell Trio.

El presidente de México, Felipe Calderón, país anfitrión, recibió el domingo felicitaciones por los resultados de la conferencia sobre el clima en Cancún de parte de la ONU y de Lars Lokke Rasmussen, primer ministro de Dinamarca, anfitriona de la conferencia en 2009.

La representante de Venezuela manifestó que “Si bien el nivel de ambición logrado no es el satisfactorio para todas las partes, yo puedo regresar a mi casa diciendo: tengo algo”.

Como también los pequeños tienen derecho a su opinión, señalamos que la delegación de Gabon manifestó que  “Aunque la mayoría de los países hablan de un acuerdo imperfecto, tiene perspectivas positivas”.

Los insatisfechos.

Las autoridades de Ecuador manifestaron su “desencanto” con los resultados de la Cumbre de Cambio Climático realizada en Cancún (México), aunque señalaron que Ecuador sí cumplió la agenda que llevó al encuentro”.

Bolivia se opuso al acuerdo manifestando entre otras cosas que el precio del consenso en Cancún ha sido “abrir la puerta” a que se sustituya el Protocolo de Kioto (1997) “por otro instrumento con menores obligaciones para los países desarrollados”, forzando con ello a la presidenta de la cumbre a aplicar un concepto innovador de consenso, y explicó que no podía permitir que no se cerrase un acuerdo porque 1 entre 193 países no estuviese dispuesto a firmar, lo que le hizo ganar aplausos y felicitaciones y el cariño de los asistentes y de la inmensa mayoría de la sociedad.

Consideración final.

De la información analizada por ACLIMA a este respecto, se puede extraer como conclusión que, con el acuerdo alcanzado en Cancún:

  • se ha abierto un nuevo camino de cooperación internacional hacia  una acción global encaminada hacia un verdadero desarrollo sostenible que tiene en cuenta los problemas técnicos derivados del efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero sobre cambio climático,
  • se toman acciones de hondo calado de protección de la biodiversidad y se tienen en cuenta las diferentes situaciones de países desarrollados, en desarrollo, pobres y vulnerables,
  • se debe considerar con profunda esperanza y moderado optimismo, y será interesante trabajar en su estudio desde ACLIMA.

Es fundamental que todos los países proclaman que sí hay cambio climático antropogénico, que ya está influyendo en la intensificación del grado y frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, que ocasionará muy graves problemas futuros si no se ataja, y que esto es posible a un costo asumible, con dedicación de porcentajes del PIB muy inferiores a los descensos que se producirían si no se actúa suficientemente.

Se ha desmontado también la campaña de grupos de presión que trataban de minimizar los efectos ya producidos y los previsibles, basados en datos sesgados y en los errores de metodología y comunicación de los expertos de la IPCC, a los que acusaban de falsear datos. Sí han logrado algo positivo, que es la revisión de los procedimientos del IPCC y su reconocimiento de errores. Ha quedado claro que, con alguna excepción, siempre inevitable, los expertos no eran unos tramposos que pretendían tergiversar la realidad.

Más información: ACLIMA

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