La nueva sede de la Academia de las Ciencias de California

  • El proyecto, obra del italiano Renzo Piano, goza del privilegio de ser el mayor edificio público poseedor de la certificación LEED platino
  • Gracias a sus diseño, el consumo energético es entre un 30% y un 35% inferior al de un edificio convencional
  • El techo verde ondulado es el elemento más característico, incluso es una atracción visitable del museo

EL MUSEO MÁS ECOLÓGICO DEL MUNDO

Camuflada en medio del gran parque del Golden Gate de la ciudad de San Francisco, en Estados Unidos, se encuentra la Academia de las Ciencias de California. El edificio, obra del arquitecto italiano Renzo Piano, es una curiosa construcción que da la sensación de respirar vida por todos sus poros. No en vano, es considerado el complejo museístico más ecológico o verde del mundo. De hecho, la Academia es el mayor edificio público poseedor de la certificación LEED platino, la mayor puntuación que es posible obtener mediante el sistema LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) impulsado por el Green Building Council de Estados Unidos (www.usgbc.org).


Anteriormente, la Academia de las Ciencias de California estaba ubicada en una serie de edificios tan sólo vagamente relacionados entre ellos, y correspondientes a un modo de construir ya obsoleto. Tras un terremoto que dañó la construcción en 1989, surgió la posibilidad de reconstruir todo el complejo con nuevos criterios. Para ello se eligió a Renzo Piano quien con sus 72 años de edad ha hecho un magnífico trabajo en el que ha sabido combinar la estética con la funcionalidad y el respeto hacia el medio ambiente. El resultado ha sido un espacio interconectado, con contenidos renovados, bajo un techo vivo que produce energía e integra el edificio en su entorno. En palabras del propio autor, se trata de una “instalación moderna para la exhibición, educación, conservación e investigación, bajo un mismo techo, de acuerdo a estrategias de diseño sostenible”.

Diferentes características y sistemas del edificio permiten reducir el gasto energético y el consumo de agua. Por un lado, gracias a haber sido diseñado con criterios de regulación pasiva de temperatura y ventilación, y a la cantidad de ventanas y claraboyas implantadas que permiten aprovechar la luz solar, el edificio emplea de un 30% a un 35% menos de energía que un edificio convencional. Por otro lado, con las 60.000 células fotovoltaicas del tejado, que proporcionan casi 213.000 kWh de energía limpia al año, se puede abastecer hasta el 15% de la demanda energética del edificio. Finalmente, el tejado también tiene capacidad para recoger unos 13 millones de litros de agua de lluvia al año, la cual es reutilizada.

Con la nueva sede no sólo ha ganado el medio ambiente y el conjunto de la sociedad. El número de visitantes del museo también ha aumentado considerablemente. Son muchos los curiosos que acuden a ver la gran obra arquitectónica del maestro Piano. Incluso se dice que con esta renovación el Golden Gate Park ha ganado diversas hectáreas de verde.
Para quienes quieran ir más allá de los aspectos arquitectónicos de la Academia de las Ciencias de California, sólo comentar que las instalaciones acogen un acuario, un planetario (el más avanzado del mundo) y un museo de historia natural. Además, en ellas también se llevan a cabo programas de investigación y divulgación. Como dijo Piano en la ceremonia de apertura: “este museo es un regalo a nuestros hijos y a las próximas generaciones (…) Una herramienta para que la siguiente generación le dé a la Tierra la ayuda que necesita”.

Los materiales:

Como no podía ser de otra manera en un buen proyecto ideado bajo criterios de construcción sostenible, se tuvo especial cura en el proceso de deconstrucción de las viejas instalaciones. Más de un 90% de los residuos de demolición de los antiguos edificios fueron reciclados. Por ejemplo, se reciclaron en fábrica 12.000 toneladas de acero, se reutilizaron 9.000 toneladas de hormigón para la construcción de carreteras cercanas y 120 toneladas de desechos biodegradables se reciclaron in situ.
Los restos del viejo complejo no son los únicos materiales reciclados de la nueva sede del museo. Para la totalidad del acero estructural del edificio se empleó acero reciclado, y el aislamiento de las paredes está realizado con ropa tejana reciclada (denim), un producto formado básicamente por algodón y con un 85% de contenido reciclado post-industrial.

Por otro lado, más del 50% de la madera del renovado museo procede de bosques gestionados de manera sostenible y está certificada según los principios del Forest Stewardship Council (FSC). Además, el hormigón empleado contiene un 30% de cenizas (subproducto de las centrales térmicas de carbón) y un 20% de escorias (producto residual de los procesos de fusión de metales), con lo que se ha evitado la emisión de más de 5.375 toneladas de carbono en el proceso de fabricación de dicho hormigón.

La cubierta
Sin duda, el elemento más característico del edificio es su techo verde ondulado. Se trata de una superficie de 10.000 metros cuadrados cuya forma es un homenaje a las colinas de San Francisco.

El techo está cubierto de vegetación autóctona. Concretamente, por nueve especies diferentes de plantas nativas de esta región de California, que al ser de la zona no necesitan irrigación artificial, con lo que el mantenimiento y aporte de recursos ajenos al sistema natural es mínimo o nulo. Las plantas y sus flores y bayas atraen, a su vez, a otras especies autóctonas como insectos o aves. Tal es el atractivo del techo que incluso se ha convertido en una atracción visitable del museo.

Des del punto de vista ecológico, la tierra del techo, además de ser un elemento decorativo, actúa como material aislante y permite la recogida de agua. Por otro lado, los distintos tragaluces existentes brindan luz natural a los espacios interiores.

RENZO PIANO, vida y obra

Considerado uno de los arquitectos más prolíficos de la últimas tres décadas, Renzo Piano no ha dejado de sorprender y de innovar en todo este tiempo y a sus 72 años de edad todavía lo sigue haciendo. La nueva sede de la California Academy of Sciences es sólo uno de estos ejemplos pero hay muchos más. Nacido en el 1937 en Génova (Italia, país de grandes artistas y revolucionarios) en el seno de una acomodada familia de empresarios de la construcción, no es de extrañar que Piano lleve la arquitectura en la sangre. Ya desde joven le gustaba investigar con los materiales de la empresa de su padre. Después de unos primeros proyectos que no pasaron de la mesa de dibujo, en 1971 ganó -junto con su amigo arquitecto Richard Rogers- un concurso que habría de cambiar su vida: el de la construcción del Centro Georges Pompidou en París. El edificio, como en el pasado ya ocurriera con otro símbolo de la ciudad, la Torre Eiffel, fue polémico desde un principio pero el tiempo ha dado la razón a sus autores puesto que se ha convertido en un lugar de obligada visita.
Otra de sus grandes obras es el Centro Cultural Jean-Marie Tjibaou en Noumea (Nueva Caledonia, 1991-1998). Por este proyecto, Piano recibió en la Casa Blanca de manos del entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, el prestigioso Premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura. El gran talento del autor también se puede observar en obras como el Aeropuerto Internacional de Kansai (Japón) y el Museo de la Fundación Beyeler (Suiza), entre muchas otras.

Ficha Técnica

  • Periodo de diseño: desde el 2000 hasta el 2005
  • Periodo de construcción: desde el 2005 hasta septiembre del 2008
  • Ubicación del proyecto: San Francisco, EE.UU.
  • Autoría: estudio de arquitectos Renzo Piano Building Workshop en colaboración con Stantec Architecture (San Francisco)
  • Principales materiales usados: piedra natural, hormigón arquitectónico, vidrio y acero
  • Superficie total: 38.100 metros cuadrados
  • Superficie de construcción: 11.200 metros cuadrados
  • Inversión: 370 millones de dólares (269 millones de euros), incluyendo el programa de exhibición y los costes asociados con la ubicación temporal de la Academia.
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