Mater in progress. Ciencia, tecnología y diseño

Beth Galí

Arquitecta y presidenta del FAD. Codirectora de Mater

Años atrás, hablar de nuevos materiales o industria avanzada en nuestro país, era algo impensable. Algo que parecía solo para países con una larga trayectoria tecnológica.

Es más, cuando nos reunimos por primera vez con Joan Trullén, Secretario General de Industria, con la idea de abrir un centro de nuevos materiales en Barcelona, jamás podíamos imaginar que, lo que nos propuso en aquella primera reunión, iba a adquirir el alcance que el proyecto Mater ha adquirido. Mater nace del cruce de inquietudes compartidas: inquietudes que, tanto el FAD (Foment de les Arts i del Disseny) como el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, comparten en cuanto a la especial atención que merece la innovación industrial de nuestro país. Esta exposición, es un recorrido a través de los nuevos materiales, y una primera radiografía de la industria española actual. Una radiografía que nos muestra algo que, hasta hoy, muy pocos conocen: el avance real de nuestra industria estos últimos años. El FAD pone en funcionamiento pues, el primer centro de nuevos materiales, indespensable para la comprensión y la aplicación de estos en el ámbito del diseño y de la arquitectura.

Estamos en el umbral de una de las revoluciones tecnológicas más importantes después de la revolución industrial. Se intuyen grandes cambios en todos los ámbitos creativos que convulsionarán nuestro comportamiento y nuestros hábitos, es decir, nuestra manera de afrontar el día a día de nuestras vidas. Si los primeros años del siglo XXI se están perfilando como los de la concienciación de la inminente crisis medioambiental, los próximos años serán los años en que el diseño -aquello que Ernesto Rogers definió como el ámbito que va «desde el diseño de una cuchara hasta el de una ciudad»- deberá dar una respuesta eficaz a los nuevos retos surgidos de los requerimientos sociales y ambientales. La revolución industrial, íntimamente vinculada al proyecto de modernidad impulsado por la Ilustración, fue la responsable de movimientos, como el Movimiento Moderno, fundamentales para la invención de nuevos procesos constructivos y tecnológicos, generados, principalmente, por la disponibilidad de nuevos materiales, como el hormigón, el acero y el vidrio.

Hoy, la revolución científica, iniciada en el siglo XX con el descubrimiento del átomo y de su complejidad estructural, es la principal responsable de los grandes adelantos tecnológicos. Aquellos primeros pasos, sustentados en la física, la química, las matemáticas y la biología, son los que han hecho posible algo esencial en nuestra cultura contemporánea: la estrecha relación entre ciencia y tecnología. Es decir, hoy, la tecnología se nutre, especialmente, de lo que la investigación científica aporta con sus descubrimientos. En este contexto, las investigaciones llevadas a cabo relacionadas con la aparición de nuevos materiales, nos ofrecen una visión de futuro como jamás se había tenido.

Aportaciones como las de Richard Feynman, sobre la necesidad de trabajar con elementos de la naturaleza a escalas más allá de las microscópicas, han sido fundamentales para la miniaturización electrónica y los actuales avances de la nanotecnología. O los procesos de vaporización de sólidos y el control de la disposición y manipulación de las moléculas y de sus átomos han sido el origen de materiales sorprendentes, con propiedades inimaginables hace unos años.

Materiales nanoestructurados, biomiméticos, biodegradables, materiales inteligentes, genéticamente modificados, forman el espectro de la nueva tecnología de los materiales que hoy están apareciendo. Este es el mundo en el cual nos movemos y con el cual debemos hacer convivir nuestras profesiones. El diseño y la arquitectura son especialmente sensibles a evolucionar y progresar y, en condiciones culturales, sociales y políticas favorables, a auspiciar una nueva dirección promovida por los adelantos que ofrecen, en cada uno de los episodios de la historia reciente, las nuevas tecnologías. A medida que diseñadores y arquitectos se adentran en la utilización de nuevos materiales, se produce la revolución que, hace algunos años, ya se empezó a evidenciar en otras partes del mundo.

Revolución que debería renovar y resituar el diseño de nuestro país, todavía hoy, excesivamente ensimismado en las metodologías formales y programáticas que llenaron de contenido sus inicios. Pero es necesario, también, estar atentos. Los materiales, por muy innovadores que sean, utilizados arbitrariamente, sin conocer sus propiedades y su comportamiento, pueden derivar hacia una especie de gadget, un maquillaje para enmascarar la mala arquitectura o alimentar aquel diseño que solo ambiciona ser pura especulación comercial. Se trata de construir, desarrollar y fabricar productos inteligentes que mejoren la habitabilidad de nuestro planeta. Se trata de integrar nuevas tecnologías, procedentes de ámbitos distintos, a menudo, distantes de los campos profesionales que nos son más próximos.

Actualmente, el proceso de desarrollo de la arquitectura y el diseño es laminar, es decir, pensado por capas sucesivas que hacen evolucionar el proyecto. La ciencia y las nuevas tecnologías nos ofrecen nuevas vías y elementos de integración: ciencia, tecnología, material, función, forma y espacio forman un todo integrado. Esta exposición ofrece la posibilidad de conocer, con detalle, el origen científi co de muchos de los materiales utilizados en el desarrollo industrial de nuestro país, entender su comportamiento esencial y extraer, de todo ello, las conclusiones correspondientes. A través del recorrido, organizado según los principales sectores económicos que forman el arco industrial español, podremos estudiar sus campos de procedencia y sus mecanismos de formación en el contexto tecnológico y científico actual.

Por otro lado, Mater, el nuevo centro de materiales del FAD que nace con esta exposición, quiere ser un espacio de conocimiento y reflexión permanente en torno a la inminente revolución de los materiales. Pero, también y simultáneamente, insistir, con los instrumentos pedagógicos de los que dispondremos, en su uso inteligente, puesto que del abuso arbitrario de los nuevos materiales tan solo pueden resultar arquitecturas y diseños banales y faltos de contenido real. Por lo tanto, nuestro objetivo principal es dar a conocer, pero al mismo tiempo enseñar el potencial real de los materiales que, diariamente, la industria nos descubre.

Por esto, agradecemos muy especialmente al Secretario General de Industria que, desde el Ministerio, ha hecho posible una iniciativa que, con toda seguridad, contribuirá a difundir la importancia de los materiales como motor de progreso y permitirá, gracias al futuro centro, ponerlos al servicio de todos.

 

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