Rafael Romero

Presidente de la Cámara Oficial de Contratistas de Obras de Cataluña

El absoluto predominio de la vivienda en el sector, quizás justificado en el pasado pero no ahora, hace que la crisis inmobiliaria se traslade automáticamente al conjunto del sector. En el futuro la construcción no será el sector que empuje el crecimiento de la economía pero siempre deberá acompañarlo. La construcción facilita las Infraestructuras y los Equipamientos (I+E) que hacen posible el desarrollo económico equilibrado y con cohesión social de un país. Un país sin las infraestructuras adecuadas (de transporte, energéticas, de telecomunicaciones, etc.) pierde competitividad. El déficit de equipamientos (vivienda, escuelas, centros sanitarios, etc.) genera conflictividad y rompe la cohesión social, lo que obstaculiza el crecimiento económico.

El Presidente Zapatero anunció el jueves 27 de noviembre un ambicioso plan de obras públicas en infraestructuras. Éste es un camino que debiera haberse iniciado hace meses. Pero, además, si la competencia en el nivel de gestión de los asuntos públicos la medimos entre la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace, aquí tenemos un buen ejemplo de incompetencia. En los diez primeros meses de 2008 la licitación oficial de obras en España ha sido de 32.234 millones de euros, un 4% menos que en igual período de 2007 en términos nominales y un 9% menos en términos reales, es decir, descontando el incremento de costes.

España está en unas condiciones relativas mejores que los grandes países de la UE. Su nivel de deuda le permite incurrir en déficit público, siempre que ese déficit se origine por inversiones en I+E y no lo dilapidemos en gasto corriente. En épocas de crisis el sector público debe apretarse el cinturón en su gasto corriente pero en absoluto en sus inversiones. Pero debemos hacer un esfuerzo para mejorar la eficiencia de la gestión de esas inversiones en I+E.

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