¿Señales de reactivación en el sector de la Construcción?

Interesante articulo de Ignacio Mulas publicado hoy en CapitalMadrid.com

Aún queda mucho por hacer pero los datos del diciembre pasado son alentadores

La mayoría de expertos y analistas vienen manifestando su confianza en que está próxima a producirse una aceleración del crecimiento mundial sustentada casi en exclusiva por las economías desarrolladas. Así parece que está ya ocurriendo en España, donde a los datos adelantados en el Congreso por el ministro Guindos -en el último trimestre del año pasado nuestra economía recuperó la senda del crecimiento- se unen los difundidos hace unos días por el INE sobre la evolución en 2013 de la afiliación a la Seguridad Social y del paro registrado. Esta afiliación total nacional creció en diciembre pasado un 0,39% respecto al mes anterior, el mayor incremento mensual ese mes desde que hay estadística comparable.

Aunque en términos interanuales la afiliación total registró un descenso del -0,52%, sin embargo representó la mejor tasa anual del año 2013, pero sobre todo la mejor tasa en un mes de diciembre desde 2007. Es una buena noticia aunque el paro sigue en niveles insoportables y es difícil creer que en 2014, aunque haya avances positivos, baje del 25%. Como se ha dicho hace poco desde SEOPAN, aún queda mucho por hacer, especialmente en el sector de la construcción, martirizado por la crisis y las decisiones políticas en estos largos años de hierro. La construcción, aunque sigue perdiendo afiliados, también presentó en diciembre pasado datos alentadores.

¿Es posible interpretar una nueva pérdida de afiliados como algo positivo y, aún más, como síntoma consistente del inicio de la vuelta a la normalidad? ¿Qué puede esperar este sector del ejercicio 2014 y siguientes, después de un 2013 en el que se han registrado los peores datos de inversión pública en infraestructuras de la última década y más allá, con una pérdida de empresas sectoriales muy abultada aún, con un subsector de edificación en mínimos históricos y con una actividad de rehabilitación que no acaba de despegar, ahogada hasta ahora por la complejidad burocrática y la miopía administrativa, que favorece la voracidad fiscal en vez de fomentar su desarrollo?

En el Régimen General los afilados sectoriales en diciembre pasado quedaron en 615.321, consiguiendo no caer por debajo de los 600.00 afiliados. Sigue siendo un nuevo mínimo histórico desde que hay estadística comparable, pero se aprecia una fuerte y sostenida ralentización de esta pérdida de afiliados. Siendo diciembre un mes tradicionalmente malo para esta actividad por el cese temporal de muchos contratos de obra, sólo cayó la afiliación ese mes un -2,9% respecto al mes anterior, la menor caída intermensual desde 2007. En términos interanuales, la afiliación en la construcción a este Régimen General cayó un -9,2%, la menor caída del año 2013, la menor ese mes desde mayo de 2008 y también la menor desde diciembre de 2007.

Los datos precedentes permiten suponer que esta actividad comienza a retomar el camino del mantenimiento del empleo y apunta la posibilidad cada vez más evidente de que en este año 2014 se asiente y ponga bases sólidas para un leve pero sostenido crecimiento en el futuro. Los últimos datos disponibles de la inversión privada en construcción, en especial los referentes a la disminución del stock de vivienda nueva existente, los tímidos apuntes de aumento de la actividad de rehabilitación y una mayor confianza empresarial respecto a la edificación no residencial así lo avalan. También debería colaborar a este cambio de ciclo un menor descenso de la inversión pública en infraestructuras a partir de 2015.

Puede sostenerse, pues, que la reducción continuada de la actividad constructiva en España empieza a tocar suelo, pero con muchas cautelas y en función de la implementación de los necesarios cambios tanto en las políticas presupuestarias de inversión pública, como en las que fomenten la inversión privada en este campo. Por su parte la edificación, según la patronal de las grandes constructoras, parece a punto de tocar suelo, no solo por los incipientes signos de mejoría general, sino porque es difícil que pudiera caer más, excepto ante catástrofes sobrevenidas. Otro dato esperanzador es que comienza a crecer el número de empresas y a reducirse el de las que desaparecen.

Según Axesor, la desaceleración de empresas incursas en procesos concursales producida en 2013 se debe tanto a la leve mejoría de la economía española, como a la madurez del ajuste en el sector de la construcción, que es el más contribuyó a la caída de los concursos en el último trimestre del año. En 2013, por sectores, casi el 26% de las nuevas empresas surgieron en torno a la construcción y el negocio inmobiliario. El ajuste de precios de edificación que se ha producido los últimos años ha posibilitado a empresas inmobiliarias atraer demanda extranjera. Asimismo un nutrido grupo de empresas especializadas del sector constructor ha exportado con éxito su negocio al exterior. Pero el enfermo está aún muy grave, aunque haya pasado –o pueda pasar pronto- a la situación de estable.

De momento y según SEOPAN, la previsión de viviendas a iniciar este año es todavía menor que la de 2013 y muy por debajo de la demanda potencial (30.000 viviendas a iniciar en 2014 frente a 44.000 iniciadas en 2013). La edificación no residencial sigue bajo mínimos aunque aumenta la confianza empresarial, básica para el despegue de cualquier inversión en este ámbito. Y hay que seguir esperando la reactivación de la producción en el subsector de rehabilitación a cuenta de las ya no tan nuevas normativas de ahorro y eficiencia energética en edificios.

Según el consenso de los analistas censados por FUNCAS y a pesar de las malas expectativas de la obra civil, el conjunto de la FBCF de la construcción habría caído un -10% en 2013, pero podría remontar hasta un -3,8% en 2014. Es mejor, pero no es suficiente. No solo para las empresas sino lo que es más importante, para que se produzca un crecimiento del empleo mínimamente significativo. Todo ello, en fin, permite cierto optimismo excepto en obra civil, donde no se atisban señales a corto plazo de recuperación, ni siquiera de estabilización.

Como dice el Colegio de Ingenieros, la crisis mantiene paralizados 50.000 millones en proyectos de infraestructuras, que si se activaran a corto plazo representaría en torno a un 5% del PIB, cantidad suficiente para que comenzara de manera cierta la reactivación de este segmento.

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