Investigadores del MIT han demostrado que los paneles solares pueden ser impresos en papel y otros materiales baratos, abriendo un abanico de posibilidades, como paneles solares en cortinas de ventanas o papel tapiz.
El año pasado, Martin LaMonica del CNET informó sobre cómo el MIT ha desarrollado el primer panel solar impreso en papel del mundo. Un reciente estudio del MIT en la revista Advanced Materials por Karen Gleason detallan la innovación.
Los paneles fotovoltaicos de papel se crean a través de un proceso de oxidación de deposición química de vapor a temperaturas inferiores a 120 grados Celsius.
Los investigadores imprimieron células solares sobre una capa de plástico PET, doblado más de 1.000 veces, y resulto que todavía funcionaba.
El MIT dice que el procedimiento es tan barato y fácil como la impresión de inyección de tinta.
Cuando el papel es imprimido con las células, puede producir menos de 50 V, lo suficiente como para dispositivos de pequeña potencia en iluminación interior . El panel solar funciona incluso si el texto está impreso sobre él, como se ve en esta demo .
Si ya habíamos visto algunos sistemas de tejas solares, esas que incorporaban láminas fotovoltaicas, ahora añadimos a nuestra colección particular este método pensado para cubiertas metálicas.
En realidad lo podemos considerar como otro modelo más de teja solar, formado por elementos que llevan adherido un delgado film de células solares. Es una solución llamada Fusionsolar, formada por un sistema en kit completo, que además no precisa de estrutura adicional, y que una vez instalado empieza a generar energía limpia y renovable.
“El Sol proporciona en una hora y media la Energía que consume toda la Humanidad en un año.”
Esta es una de las frases más contundentes que se pueden oir en la narración del maravilloso documental HOME, y es que parece obvio que nuestro futuro deba estar basado en la energía solar, por eso cada vez más se suceden noticias sobre los avances en el abaratamiento de las células solares y en el incremento de su eficacia.
Una de las más relevantes de estos días ha venido de unos científicos de la Universidad de Oxford, que ha descubierto una nueva manera de producir células solares con materiales no tóxicos, abundantes, y resistentes a la corrosión, incluyendo un óxido de metal que se encuentra en la pasta dentífrica. Nos estamos refiriendo a un tipo de película delgada, que tiene una huella de carbono mucho menor que las que se fabrican en la actualidad (emplean materiales ‘raros’ y caros), que utiliza semiconductores orgánicos, en lugar de electrolitos.
Ahora mismo no es la solución perfecta, pero puede que por aquí vaya el futuro de la energía solar aplicada a las ventanas de los edificios. Un equipo de la Universidad de Oxford ha desarrollado un tipo de célula solar que se puede imprimir en el vidrio, algo que podría venir muy bien para las ventanas, y así producir electricidad.
Bautizada con el nombre de ‘organic‘, esta célula solar imita la fotosíntesis usando un tinte sensible, y tecnología de impresión para fijar las células al vidrio de las ventanas. Esta técnica además ayuda a que las células estén más protegidas y puedan durar más tiempo (al menos 20 años), algo fundamental para los constructores. El grupo tiene previsto colaborar con otros fabricantes con el fin de acelerar el proceso de creación de prototipos en los próximos meses.
Las células fotovoltaicas orgánicas se consiguen a partir de polímeros orgánicos (largas cadenas de moléculas basadas en carbono) colocados en plástico, tienen un funcionamiento parecido al de la fotosíntesis, y son incluso más baratas de producir que las basadas en silicio, pero hasta ahora no han tenido demasiada salida comercial, debido sobre todo a que su eficacia es baja.
Este punto es el que pretende cambiar un equipo de la Universidad de Cambridge, con un modelo que combina mejoras en la eficacia, una vida útil más larga, producido con materiales de baja toxicidad y además a un coste menor. Los dispositivos creados con estas células solares orgánicas de bajo coste podrían transformar el panorama de las energías renovables, sobre todo en los países más pobres.
La empresa noruega EnSol AS ha patentado un novedoso diseño de delgadas células fotovoltaicas basado en la tecnología de nanocristales, siendo lo más notable que se puede aplicar como un aerosol y convertir, por ejemplo, las ventanas de un edificio en paneles capaces de generar electricidad.
No sólo podremos seguir mirando a través de la ventana, sino que el producto se podría rociar en otras superficies, como tejados (obvio) y techos de automóviles eléctricos, para que aporten más carga a las baterías.
Con las células solares más pequeñas del mundo, que miden menos de 1/4 de un grano de arroz, investigadores de New Energy Technologies han conseguido que la primera “Ventana-Solar” (SolarWindow) sea una realidad, y todo ello permitiendo ver a través del cristal de la misma.
Estas diminutas células solares, desarrolladas en la Universidad del Sur de Florida por el científico Xiaomei Jiang, son capaces de generar electricidad tanto de fuentes artificiales de luz como de la luz solar, algo que vendría muy bien para las viviendas y edificios comerciales.
Hay dos tipos de células solares, las de silicio cristalino, que son más eficientes y caras, y las células de silicio amorfo, que son menos eficientes, más baratas, pero también más delgadas y adaptables. Una reciente investigación en la Universidad Técnica de Delft (Holanda) ha revelado que empleando hidrógeno en la producción de las células de silicio amorfo, éstas aumentan su eficacia de un 7% a un 9%.
El profesor Gijs van Elzakker simplemente diluye el gas silano utilizado para producir las células solares con hidrógeno y así obtener los resultados, una mejora bastante económica.
Cada día la Tierra recibe millones de kw que son desaprovechados, y todo porque aún no tenemos la tecnología adecuada para capturar toda la energía solar que necesitamos, por el precio de los equipos y por la poca eficacia que tienen.
Un grupo de científicos de la Universidad de Quebec puede que haya descubierto la manera de cambiar esto con células solares más baratas de producir, y que también son más eficientes.
Esta es una tecnología de energía solar bastante interesante, está basada en una pequeña célula solar de forma esférica (Sphelar), fabricada a partir de silicio, con un diámetro de tan sólo 1,8mm, y transparente. A priori, la principal ventaja es que puede captar la luz solar en cualquier dirección, aumentando así su eficiencia energética, pero tiene un plus añadido, y es que estas células solares tan pequeñas pueden ir incrustadas en el vidrio y claro, una de las primeras aplicaciones que se nos ocurre es que podríamos tener ventanas solares.
La cúpula Sphelar con su diseño consigue recoger más energía en las horas de la mañana y de la tarde que los sistemas con diseño plano, pero también permite ir dentro de superficies curvas o alabeadas, siendo más versátil su uso. Esta nueva tecnología ha sido desarrollada por la compañía japonesa Kyosemi Corporation, y supone un gran avance en células esféricas.
Sesión informativa y de intercambio de ideas que tiene como eje central la importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación como instrumento clave en el desarrollo del sector.
Evento organizado por Construmatica durante la Feria Construmat 2011
Vídeo de la Jornada Técnica
Vídeo de la Jornada técnica: "La innovación está en los servicios en la red"
Vídeo resumen del evento organizado por Construmatica
Comentarios recientes