La imagen cinematográfica de los norteamericanos cargando en brazos con la compra en bolsas de papel se acerca a los hogares españoles. Esta semana entrará en el Congreso de los Diputados para ser tramitado de urgencia el anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que incluye por primera vez un calendario concreto para la eliminación de las bolsas de plástico del mercado español.
En concreto, los plazos marcados por la ley obligan a la “sustitución” del 60% de las bolsas de plástico de un solo uso antes de 2013. El 70%, antes de 2015; el 80% antes de 2016 y el total de las mismas antes de 2018. Los porcentajes toman como referencia los cálculos relativos al mercado de 2007. Ese año, el Senado computó que cada español utilizaba al año 238 bolsas, unas 100.000 toneladas anuales de plástico.
La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, aseguró ayer que “España va un paso por delante en la sustitución de las bolsas de plástico” con respecto a la Unión Europea. Aguilar dijo que es mejor que la sustitución sea “gradual” para garantizar que haya alternativas.
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Los expertos de la Organización de los Países Bajos para Investigaciones Científicas (NWO) y de la Universidad Tecnológica de Delft (TU Delft) consiguieron desarrollar una técnica para crear productos ecológicos y de alta calidad como los bioplásticos a partir de frutas, verduras y restos de plantas.
Esto se ha realizado esencialmente gracias a programar un cierto tipo de bactería para poder catalizar y convertir todos los azúcares principales de la biomasa en plásticos y otros productos ecológicos. El estudio fue parte de la tesis doctoral del investigador Jean-Paul Meijnen.
Ha explicado que la forma de desarrollo de los compuestos bioplásticos ha despertado mucho interés en todo el mundo. Muchos equipos de investigación están analizando este tipo de materiales, así como los métodos para producirlos sin dañar el medio ambiente y sin gastar muchos recursos.
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UPM ha recibido el renombrado Premio “Green Good Design” por su material compuesto, innovador y respetuoso con el medioambiente UPM PROFI.
La distinción internacional fue concedida a UPM por el Chicago Athenaeum: Museum of Architecture and Design and The European Centre for Architecture Art Design and Urban Studies.
UPM Profi ofrece nuevas soluciones para el diseño y la arquitectura que ponen énfasis en el ciclo integral de vida.
Las materias primas principales para el material compuesto UPM Profi son papel y plástico reciclados recuperados como sobrantes de la fabricación de etiquetas autoadhesivas.
Basado en la investigación propia y en el desarrollo de negocios de UPM, el compuesto es un ejemplo de la mentalidad innovadora de UPM en que los desperdicios son transformados en una valiosa materia prima. El material resultante ha demostrado ser duro y resistente a la humedad, y es particularmente adecuado para usos exteriores.
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Investigadores del CSIC han desarrollado un procedimiento para obtener un PVC más seguro, duradero, y que no ‘desprenda’ ftalatos. El desarrollo se basa en la modificación de los plastificantes dialquil ftalato o dialquil isoftalato, para que reaccionen químicamente con el polímero y queden unidos de forma permanente. El proceso, ya patentado, puede aplicarse en todos los ámbitos de PVC blando, y es de especial interés para aplicaciones biomédicas y juguetes. Su implementación a la industria es sencilla.
Un alto porcentaje de los materiales basados en PVC (policloruro de vinilo, un polímero) contiene como aditivo determinados plastificantes que se incorporan en el material para hacerlo más flexible y más fácil de procesar. El problema es que, con el paso del tiempo, estos aditivos pueden migrar del material. Esto no sólo supone que el plástico pierde sus propiedades y se deteriora sino se dispersan en el medio ambiente unos compuestos, los ftalatos, potencialmente dañinos.
Los ftalatos son los plastificantes más usados en el PVC y pueden suponer más del 50% de la formulación total empleada. Desde hace muchos años existe una gran controversia sobre el uso de los ftalatos ya que se sabe que son dañinos para la salud humana. En el caso de material clínico (catéteres, bolsas de sangre…) o de juguetes infantiles blandos, como mordedores, la migración de los ftalatos a la superficie facilita su entrada en el organismo humano. Por esta razón, hace pocos años las administraciones sanitarias europea y estadounidense pusieron limitaciones al uso de ftalatos y prohibieron su uso en los juguetes blandos destinados a niños menores de tres años.
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