Vídeo PlayHouse

PlayHouse by Anna & Eugeni Bach, architects.

Cuando una pareja de arquitectos tiene hijos pequeños, siempre llega el día en que éstos preguntan:
– Papá, mamá,… ¿Vosotros sois arquitectos, verdad?
– Sí…
– ¿Y hacéis casas a la gente?
– Si, claro…
Y entonces viene la pregunta trampa:
-¿Y por qué no nos hacéis una casita a nosotros?

Ante tal situación, existen dos posibilidades: buscar alguna excusa para esquivar el tema, o prometerles que les harás una casita especialmente para ellos.

En tal situación nos encontramos antes del verano, y les prometimos que les construiríamos su casita en la granja de sus abuelos en Finlandia y, claro está, ante la insistencia y perseverancia de éstos, cumplimos entusiasmados con nuestra promesa.

La casita se basa principalmente en una sección, que es la estructura, muy simple, que se repite en dos módulos iguales aunque orientados en direcciones opuestas. Uno de estos módulos es a doble altura (a la escala de los niños), lo que permite que un adulto pueda entrar en la casa sin tener que agacharse. El otro módulo tiene dos niveles, conectados por una sencilla escalera permitiendo un juego más complejo en el interior.

Este sencillo punto de partida permite que, desde el exterior, la casita adquiera la presencia de un elemento casi abstracto, sin referencias a la escala, mientras que en el interior, al cruzarse los dos módulos, se identifique la sección prototípica de una casa de niños, con sus dos cubiertas simétricas, como las que nosotros mismos dibujábamos de pequeños.Una casa completa, reducida en 13,5 m2. Aunque la abstracción del interior también permite hacer volar la imaginación, y aquellos espacios que podrían identificarse a un interior doméstico, se convierten repentinamente en las mazmorras de un castillo medieval, y el altillo en la torre principal desde la que disparar flechas a los enemigos.

Para la estructura y los suelos se utilizó madera de abeto de la propia granja, de árboles plantados en los bosques de ésta por el bisabuelo de los niños, y cortados por su abuelo.

La casa se pintó con unas franjas blancas verticales, que continúan por la cubierta y ayudan a explicar la sección origen del proyecto. El resto de la madera se deja sin tratar, de manera que con el paso del tiempo ésta irá tomando un tono grisáceo que contrastará cada vez más con las partes pintadas, enseñando de una manera más obvia cómo pasa el tiempo, y con éste, cómo van creciendo los niños.

Fuente Hicarquitectura


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